El personaje interpretado por Kirsten Dunst en la última película de Lars Von Trier se llama Justine, un nombre cargado de resonancias sadianas. En su día, Napoleón consideró a “Justine o los infortunios de la virtud” como “el libro más abominable jamás engendrado por la imaginación más depravada”.

Se suele acusar a Lars Von Trier de maltratar a sus personajes femeninos, pero cada vez queda más claro que las diversas formas de Justine que aparecen en su cine no son más que declinaciones de sí mismo: figuras que parecen somatizar todo el dolor del mundo para acabar alcanzando una Verdad… agresiva, inclemente, brutal.

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